miércoles, 28 de diciembre de 2016

Aparcando tabús sobre el incesto

No voy a decir que sea una defensora acérrima de los incestos xxx ni mucho menos, pero a veces me pone de bastante mala hostia la forma en que algunos se rasgan las vestiduras con el tema, sobre todo a la hora de relacionarlo con el porno. Y es que demuestran tener como poco muy poca cultura general, dejando aparte toda una serie de temas éticos, morales y religiosos.
A ver, cada cual es libre de tener los pensamientos que quiera, pero lo que no se puede discutir es la presencia del porno familiar en la historia, a pesar de que este concepto sera mucho más reciente. ¿Acaso esta gente no sabe que la historia de la humanidad empezó con regímenes matriarcales, y que si no fuera porque las madres follaban con los hijos, y que existía el incesto padre hija, nos hubiéramos extinguido? Esto es de cajón, puesto que os miembros de los clanes eran los que eran, y o te reproducías con los seres humanos que tenías a mano, o echabas mano de una animal prehistórico, tipo mamut o diente de sable, tú mismo.


Y según avanzamos en la historia, conocemos de sobre cómo en el Antiguo Egipto se casaban sin pudor entre hermanos, o incluso entre progenitores e vástagos; de hecho, si por casualidad los cónyuges faraónicos eran familiares de segundo grado, cuando se pillaba a dos reyes primos follando ya se presumía que la estirpe real no iba a ser tan pura, con eso lo digo todo.
¿Y qué me contáis de las orgías familiares que se montaban en el Imperio Romano? Estos tampoco hacían ascos a nada, y aunque los matrimonios entre familiares tan directos no eran tan frecuentes como antaño, tampoco era algo inusual en esos tiempos, y elegir para tener descendencia a alguien de tu propia familia era lo más natural ( hubo algunos que quisieron probar varias opciones antes de decidirse, los muy viciosillos).
Y hace sólo unos siglos atrás, teníamos todo el continente europeo lleno de parejas reales que eran consanguíneas; de hecho, fue la endogamia lo que dio al traste con la monarquía de los Austrias en España, que de tanto casarse entre la misma familia, acabó por tener una descendencia que rozaba el mongolismo, además de bastantes problemas de fecundación e impotencia.
Ya os digo, el incesto no es algo que me llame la atención, y de momento nunca hubo nadie de mi familia que me hiciera sentir algo tan intenso que pudiera llegar a cambiar mi opinión. Pero como en todo, las opiniones extremas no son buenas, y sólo hace falta echar la vista atrás para poder tener una visión más abierta de estos temas.

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